Por Dimitri Vieira

Engenheiro eletricista de formação, analista de marketing digital na Rock Content e editor chefe do blog da Comunidade.

Publicado el 28 de enero de 2019. | Actualizado el 25 de junio de 2019


El Personal branding es la gestión de tu marca personal, actuando y posicionándote de forma que tu público entienda claramente quién eres y qué ofreces. Para eso, debes saber por lo que quieres ser recordado y trabajar bien esa imagen.

¿Te preocupas por tu personal branding o crees que establecer tu marca personal es sinónimo de autopromoción?

¿Ya has pensado en la gran diferencia que cuidar de tu marca puede hacer en tu carrera de productor de contenidos, principalmente si eres freelancer?

Yo sí, y no entendía nada al respecto. Por eso, propuse una conversación con Juliana Saldanha, especialista en estrategias de posicionamiento y comunicación de marcas personales, y tomé insights valiosos que te compartiré ahora, así que, si ves alguna parte del texto entre comillas, ya sabes a quién pertenece la cita, ¿ok?

Queriendo o no, ya tienes una marca. Al expresar tu opinión, hacer una publicación en Facebook, Twitter, LinkedIn o Instagram, estableces tu marca.

Eso porque, consciente o inconscientemente, siempre estamos juzgando a las personas a nuestro alrededor y, en cierto modo, etiquetándolas. Entonces, cuando haces un desahogo en una red social, publicas un artículo o una foto en otra, tu marca va siendo dibujada.

Pero, ¿y si pudieras elegir exactamente qué etiqueta quieres tener? Es aquí donde entra la gestión de tu marca personal.

¿Qué es personal branding?

Personal branding es la gestión de tu marca personal, actuando y posicionándote de forma que tu público entienda claramente quién eres y qué ofreces. Es decir, debes saber exactamente por lo que quieres ser recordado y trabajar para diseñar esa imagen para tu audiencia.

Cuando pensamos en nomadismo digital, por ejemplo, es inevitable recordar a Matheus de Souza. Lo mismo sucede con Marketing de Contenidos y Vitor Peçanha. Y si ya has hecho nuestro curso de Producción de Contenidos para Web, estoy seguro de que relacionas escribir para la web con Luiza Drubscky.

Ellos tres son ejemplos de marcas personales muy bien construidas. Pero tranquilízate, no hace falta que te conviertas en un Top Voice de LinkedIn, fundes una empresa o grabes un curso gratuito para trabajar tu personal branding.

Te mostraré exactamente lo que debes hacer, pero, antes, necesito explicarte algunas cosas.

¿Cuál es la diferencia entre marketing personal y personal branding?

Para Juliana Saldanha, la mejor forma de aclarar esta diferencia es haciendo una asociación entre los dos conceptos aplicados en empresas:

“Cuando piensas en marcas como Uber, Starbucks, NASA, McDonald’s, Zara, alguna reacción, sentimiento o pensamiento te viene a la mente, sean positivos o negativos. Esta respuesta emocional causada por una imagen o nombre de una empresa, producto o persona en particular se denomina brand, o marca. Y su gestión, branding.

Por otro lado, el marketing puede ser entendido como el arte de satisfacer las necesidades del cliente. Es un conjunto de herramientas que trabajan juntas para que el producto-servicio alcance el mercado.”

Por lo tanto, el marketing personal puede formar parte del proyecto de gestión de tu marca, que a su vez es un concepto mucho más amplio. Recurriendo de nuevo a Juliana:

“El marketing se concentra en la forma en que la marca alcanza y se comunica con el mercado, mientras que el branding se centra en la definición de su esencia y filosofía a largo plazo.”

Ahora que ya aclaramos esta diferencia, podemos discutir por qué debes invertir en tu personal branding

La importancia de establecer tu marca

La gente escucha recomendaciones de personas, no de empresas. Estoy seguro de que cuando piensas en comprar un producto en un sitio desconocido, tu primer impulso es buscar en Google algo como: “¿sitio X es de confianza?”.

Si encuentras relatos de otras personas respaldando la empresa, compras sin mucho miedo. Pero si ves apenas relatos del propio sitio, tu nivel de desconfianza aumenta. Y si hay muchas quejas de las personas por la internet, entonces, tu nivel de desconfianza explota.

Ni siquiera conoces a las personas que están recomendando — o condenando — el sitio, sin embargo, confías en ellas.

Ahora imagina, por ejemplo, que quieres un material sobre nomadismo digital y encuentras un libro recomendado por Matheus de Souza. A menos que el precio sea un obstáculo, vas a comprarlo en cuestión de minutos.

Otro factor que refuerza la importancia de tener una marca personal fuerte es el constante cambio de algoritmos en las redes sociales, que siempre limitan el alcance de páginas de empresas para favorecer la interacción entre los perfiles personales.

Por eso, el marketing de influencia ya es una realidad, y está muy relacionado con el branding.

Convertiéndote en un influencer

“Cualquiera puede ser un influencer, aunque no tenga presencia digital. Es posible que tengas poder de influencia en un ambiente tan específico como el de tu empresa, entre tu familia o de manera amplia como en un contexto de miles de seguidores en una red social.”

Pero hay que tener sentido crítico y entender exactamente por qué deseas convertirte en un influyente y en qué área quieres tener relevancia.

Hoy, existe una idea, y hasta una presión, de que convertirse en un influyente es sinónimo de éxito en la vida. Principalmente en la era de los medios sociales, con varios ejemplos de personas que viven del número de seguidores que conquistaron.

Pero debes entender que la visibilidad de un influencer no necesariamente traerá los resultados que buscas. Y, más importante aún, entiende que existe una enorme diferencia entre influencia y popularidad:

“La popularidad es cuando la gustas a la gente. Influencia es cuando se detienen para oír lo que tienes para decir.”

Es posible conquistar los dos, pero el foco del personal branding es la influencia — y la popularidad es solo un posible extra.

“Tiene que ver con la conquista de influencia, por ser exactamente quién eres y por lo que tienes para ofrecer al mercado. Sea para un contexto de diez personas o de un millón.”

Pero antes de seguir con los consejos prácticos, es necesario desmitificar algo…

Personal branding no es autopromoción

Branding y Buzz suelen caminar juntos, pero no es por eso que necesitas hacer el Buzz por tu cuenta.

Usando una analogía, la autopromoción es como si utilizaras un megáfono para anunciar a todos en la calle cómo eres bueno y por qué deben contratarte. Y si trabajas tu marketing personal o branding así, siento decirte que lo estás haciendo muy mal.

Al establecer tu marca irás, en realidad, a animar a otras personas a que promuevan tus servicios. Y si lo ejecutas bien, puede suceder que incluso alguien decida hacerlo en un megáfono. Después de todo, personal branding no es sobre ti, sino sobre lo que la gente siente acerca de ti.

Y, finalmente, vamos a la parte práctica.

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3 consejos sencillos para empezar a establecer tu marca

1. Define tus objetivos

En primer lugar, necesitas saber exactamente:

  • ¿cuál es el principal valor por el cual quieres ser recordado?;
  • ¿por quién deseas ser recordado? ¿O mejor, quién es tu persona?

A partir de eso, haz una reflexión (o una investigación) para averiguar si tu identidad está de acuerdo con la percepción que la gente tiene de ti. Así, empiezas a tener una idea mejor acerca de lo que necesitas exponer para establecer tu marca.

2. Crea un buen storytelling

Cuenta tu historia, pero trata también de vivirla. Trabajar tu marca de un modo que no sea genuino es la receta para el fracaso.

“De lo que los webfalsos moralistas aún no se han dado cuenta es que la misma Internet que los proyecta es, igualmente, su mayor techo de vidrio. No percibieron que solo gana relevancia virtual quien es verdadero en la vida real. (Marc Tawil)”

Ten en cuenta también que contar tu historia no es solo autopromoverte. La idea es utilizarla para agregar valor a tu audiencia, enseñando algo nuevo o generando identificación personal.

3. Está presente en al menos una red social

Mejor que simplemente tener una cuenta en todas las redes sociales y usarlas esporádicamente, es centrarse apenas en una. Aunque sea solo para empezar.

Ser muy bueno en una red es mejor que ser mediocre en todas. Pero, ¿cuál red elegir?

LinkedIn

Para los redactores, LinkedIn es sensacional, pues permite conquistar relevancia con su contenido y sin depender de su imagen. Es decir, es más una exposición intelectual que de imagen.

Si eres redactor freelancer y ya conoces todas las artimañas de escribir para la web, cómo definir tu persona y el arte de la escaneabilidad, publicar artículos en LinkedIn te será muy fácil.

Y si aún no lo eres, siempre hay tiempo para convertirse en uno.

Instagram

Instagram tiene la ventaja de ser la red favorita del momento, así que aquí logras alcanzar un número más grande de personas que en LinkedIn, que es más segmentado.

Por otro lado, la red exige una participación mucho más visual y dinámica con la audiencia, grabando historias que sean capaces de cautivar al público, por ejemplo.

Es raro hablar de redes sociales y no mencionar a Facebook, ¿no es cierto?

No es que no sea interesante para tu marca, pero considerando los dos extremos de trabajar a través de contenidos textuales o de tu imagen, no encaja tan bien en ninguno de los casos, como sucede con Instagram y LinkedIn.

Tal vez sea una estrategia interesante compartir tus actualizaciones de Instagram en Facebook y estudiar lo que funciona allí hasta definir una estrategia mejor. O, todavía, puedes seguir compartiendo el contenido en la red solamente para alcanzar a más personas.

Para finalizar, pedí un último consejo a Juliana sobre lo que le gustaría decir a quien está recién empezando una estrategia de Personal Branding:

“No tengas miedo de posicionarte. Incluso si realizas la misma actividad que cientos de otras personas en el mercado, aún eres único. Tu forma de hacerlo y la experiencia que proporcionas al otro es única.

Por eso, asume quien realmente eres y proyecta esa identidad en lo que haces. No tengas miedo de ser diferente, el mayor error que cometemos es quedarnos en término medio y no conectarnos de forma significativa con nadie. Tu público ideal te valorará por ser quien eres y ese es tu diferencial.

Por lo tanto, sé claro en tu posicionamiento y en la comunicación de lo que entregas y de lo que no entregas a tu público. Cuanto más claro, más tu público confiará en que entiendes su dolor y que eres la persona adecuada para ayudarlo.”

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