Por Germán Milich

Publicado el 10 de agosto de 2018. | Actualizado el 16 de diciembre de 2019


El Marketing Sensorial es, básicamente, una forma de crear empatía entre un producto y un cliente a partir de los sentidos, como lo visual, auditivo, olfativo, etc. ¡Sígue leyendo para entender más sobre el tema!

El marketing se basa en la idea de que el ser humano es influenciable. El problema es que eso no es un secreto para nadie, o sea no se puede caracterizar como una ventaja competitiva… a no ser que comprendas ese principio con más profundidad que tus competidores. Y eso es, precisamente, el marketing sensorial, una forma de entender la causa y efecto entre los sensores de tu cuerpo para producir un link directo a tu decisión de compra.

El marketing está íntimamente ligado a la felicidad y este sentimiento es producido por una química entre hormonas de tu cuerpo. Ese proceso se desata a través de las percepciones de estímulos externos. Existen formas de estimular procesos químicos que nos hagan sentir placer, equilibrio y levedad.

Por eso hoy te hablaremos del Marketing Sensorial, un tipo de marketing que trabaja detalladamente tu contexto, colocando estímulos para que una fiesta invada tu ser a través de los sentidos. ¡Prepara tu percepción que hoy hablaremos de marketing desde otro punto de vista!

¿Qué es el marketing sensorial?

Es un tipo de marketing que se vale de estímulos sensoriales para provocar en quien lo recibe un reconocimiento de una necesidad, despertar un deseo de consumir un determinado producto y promover un toma de decisión inmediata.

Cuando estamos en una situación de compra, ya sea buscando por internet o en una tienda física, nos encontramos, de alguna forma, vulnerables a los estímulos externos. Es una oportunidad que tenemos para persuadir al cliente.

Obviamente que al tener una consciencia mucho más ampliada sobre este tema, aumentan en gran proporción nuestras posibilidades de crear empatía entre un producto y un cliente. Lo interesante de esta vertiente del marketing es que ella sirve tanto para generar buenos recuerdos como también para disparar la intención de compra.

El sentido de venta 

La mercadotecnia es una ciencia muy interesante, pues nos saca de nuestro precario universo de medias verdades y nos lleva a una profunda comprensión del ser humano. Si observas con detención, verás que existe la creencia de que tenemos únicamente cinco sentidos, pero eso no es verdad, son más de veinte y, tal vez me quede corto.

La función de los sentidos es percibir y regular. Y tenemos una gran lista, más allá del tacto, el gusto, la vista, la audición y el olfato. Por ejemplo el sentido del equilibrio que nos permite caminar y andar de bicicleta o el sentido de la mecano-recepción que nos permite interpretar el entorno y producir un movimiento reflejo.

¿Me creerías, por ejemplo, si te dijera que la mayoría de las marcas de gaseosas y alimentos en realidad no estimulan el olfato ni el gusto, sino nuestro sentido de la interocepción? Este sentido es el que nos permite percibir el interior de nuestro cuerpo y, de esa forma, saber si tenemos hambre o sed.

Los sentidos aplicados al marketing sensorial

Esta modalidad corre en dos ejes al mismo tiempo. Por un lado es un disparador, estimula los sentidos y nos lleva a tomar decisiones en el momento de compra y, por otro lado, recrea vínculos emocionales, o sea posibilita la relación empática del cliente con un producto, marca o servicio. Por eso, es muy importante definir en qué tipo de estrategia lo irás a usar.

Lo visual

Muy compatible con lo digital y estrechamente ligado al mundo de la diagramación. La gran mayoría de los mensajes entra por los ojos y compiten por tu mirada, ya sea en el paisaje urbano o en tu dispositivo móvil.

Por eso, trabajamos con conceptos que van más allá de la imagen, como la percepción de la luz, los tonos primarios y la semántica de los elementos. Por ejemplo, los colores elegidos pueden ser más importantes que la forma a la a hora de persuadir.

Lo auditivo

El sonido sin imagen nos lleva inmediatamente a la reacción de buscar una forma concreta en nuestra mente, de descubrir el origen del sonido. Es, prácticamente, automático escuchar algo y querer saber de qué se trata. Por supuesto que cuando se juntan grandes creativos del mercadeo logran crear esas campañas que juegan con eso de forma magistral.

Te dejo aquí una perla publicitaria, del siglo pasado (cuando todavía no existía internet) que hizo historia y continúa vigente.

Lo olfativo

Es muy difícil utilizarlo digitalmente, a no ser por asociación de ideas que hagan referencia a perfumes fácilmente reconocibles, como el aroma de la tierra mojada o del mar. Es muy común utilizar este tipo de estímulos en acciones de merchandising con perfumes, alimentos hechos en el momento, etc.

Lo gustativo

¿Ya has oído que no hay que ir al supermercado cuando estás con hambre porque terminas comprando cualquier cosa? Es que cuando tenemos una necesidad física, como hambre, cansancio, sed, sueño, etc, nuestro cuerpo comienza tomar decisiones precipitadas. Por eso una acción de degustación de productos puede transformarse en la diferencia a la hora de vender.

No solo crearás un recuerdo de ese momento, sino también desencadenarás el proceso de tomar una decisión.

Lo táctil

Hacer marketing estimulando el tacto, puede parecer algo muy difícil y que no tiene tanta importancia. Por suerte Steve Jobs no pensaba de esa forma. La tecnología touch modificó el mundo de los negocios con la aparición de los iPhones con pantalla táctil. Una nueva forma de conectarnos con el producto y de usarlo.

Todo lo referente a la experiencia táctil nos produce una aproximación inmediata, la textura, el tamaño, la temperatura entre otras informaciones son fundamentales a la hora de elegir.

El sexto sentido

Aquí hay una gran discusión sobre cuál puede ser el sexto sentido: la intuición, la empatía o incluso el sentido común, entre otras opciones. Lo cierto es que en esta área en la que englobamos los sentidos que no son tan famosos y es donde podemos buscar formas más creativas de marcar la diferencia.  

La intuición

Es el sentido que nos permite entender algo sin necesariamente pasar por un proceso lógico. Es como un reflejo con el cuál llegamos a una conclusión interpretando elementos de forma sensible. Muchos servicios digitales, por ejemplo, tienen éxito por ser intuitivos a la hora de usarlos. 

La empatía

Es el sentido que nos ayuda a percibir una frecuencia y colocarnos en sintonía con el otro o con el contexto. Estimula la identificación, ya sea por factores emocionales, culturales o de pertenencia a un círculo determinado y ganarás adeptos.

El sentido común

Es el sentido de la solución obvia. Hay quien dice que es el menos común de los sentidos. Dentro de mi experiencia personal, los CTA siempre me parecieron el mejor ejemplo de esto. También las estrategias de links. Es cuando estimulamos en el navegante la sensación que realizar determinada acción es lo más práctico para su necesidad. 

Muy interesante, ¿verdad? Hemos realizado un breve viaje por los sentidos para que veas la importancia de estudiar el comportamiento humano para aplicarlo a tus estrategias de marketing y esperamos que estos consejos tengan sentido para ti. Estudia la fuerza de los estímulos en el marketing y tendrás una importante ventaja competitiva.

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